Vía La Tercera
https://www.latercera.com/opinion/noticia/cambio-climatico-apocalipsis-ahora/7PWGWFAWDFBCRPTFTPTJW247PE/
Las imágenes que hemos visto en televisión en los últimos días son dignas de una película de ciencia ficción. Incendios devastadores en el norte de California, siniestros forestales en Grecia, Rusia y Turquía, inundaciones y lluvias torrenciales en Alemania, Países Bajos, Bélgica y Luxemburgo, con una estela de muerte y destrucción que obligó a la canciller germana Angela Merkel a calificar de “fantasmagórico” el desolador panorama.
La constante advertencia apocalíptica del cambio climático ya no es una profecía, es una realidad palpable que también estamos viviendo en Chile. Vivimos la peor sequía de la historia, la más extensa (más de una década) y el déficit pluviométrico llega hasta en un 80% entre Atacama y Maule. Y como ocurre en el hemisferio norte, las posibilidades de grandes incendios forestales para esta temporada estival son cada vez más altas.
El propio gobierno ha reconocido que la situación es dramática. En plena campaña presidencial, algunas candidaturas han planteado la necesidad de una nueva institucionalidad que gestione las cuencas de aguas, muchas de las cuales hoy están en manos de privados. Esto sería un avance sustancial, pero el nuevo organismo debe tener un carácter descentralizado con poder de toma de decisión regional. Se debe estudiar la creación de embalses y la construcción de plantas desalinizadoras o simplemente en unos pocos años (o meses) se tendrá que empezar a racionar el agua.
Y volviendo a la crisis mundial, si a alguien le queda alguna duda acerca de la existencia del dramático escenario ambiental, el último informe del IPCC (Panel Intergubernamental del Cambio Climático) despeja todas las interrogantes: “El Calentamiento del sistema climático es inequívoco y se hace patente en la evidencia de un aumento de las temperaturas medias mundiales del aire y los océanos”. Este fenómeno, dice la organización vinculada a Naciones Unidas, es casi exclusivamente de responsabilidad de la humanidad y descarta que corresponda a algún ciclo natural.
Los cambios han sido acelerados y generalizados en la atmósfera, océano, criósfera y biósfera. Hace al menos 2.000 años que no se patentaba un calentamiento tan acelerado, mucho menos no se habían registrado temperaturas tan altas en 6.500 años y la última vez que el nivel del mar subió tan rápido fue hace 3.500 años. No cabe duda que la gran industria, la devastación ecológica y sobre todo la utilización de combustibles fósiles son los responsables de los hechos que estamos viviendo.
Se estima que para los próximos 20 años el calentamiento global superará los 1,5ºC, y con ello vendrá aumento de las olas de calor, el verano se alargará y el inverno se acortará e intensificará, provocando situaciones críticas para la agricultura y la salud. Esta y las próximas generaciones tendrán que aprender a gestionar dicha crisis, reduciendo sustancial y sostenidamente las emisiones de dióxido de carbono (CO2). Esto último debe ser una imposición global, en donde todos los Estados deban trabajar de manera coordinada para lograr estabilizar al planeta en las próximas décadas.
Chile ha demostrado su compromiso por ir avanzando rápidamente en una reconversión sustentable de su política energética, invirtiendo en campos eólicos y paneles fotovoltaicos eliminando las bolsas plásticas y utensilios de un solo uso, adelantando el cierre de las termoeléctricas a carbón. Sin embargo, pese a todo lo anterior, caemos en contradicciones como no firmar el Acuerdo Medioambiental de Escazú o aprobando proyectos altamente perjudiciales para el ecosistema como Dominga en la Región de Coquimbo.
Múltiples son los desafíos, urgentes y excepcionales las medidas a implementar. Si queremos sobrevivir y dejar hábitat sustentable para las próximas generaciones, debemos abocarnos por completo a cambiar la estructura productiva, social y medioambiental. Si por el contrario queremos extinguirnos como especie, bueno, inauguremos oficialmente el Apocalipsis y sigamos haciendo lo mismo, al mismo tranco y con la misma irresponsabilidad.






